viernes, 17 de mayo de 2013

Mistúra, en la Biblioteca Nacional de España

Mistúra [Grabación sonora] : música para guitarra. 
Cuatro autores contemporáneos aragoneses        
Royo, Alberto


(SON01)
N.º depósito legalZ 2316-2001 Oficina Depósito Legal Zaragoza
Nº editorDelicias Discográficas: DCD-28
Autor personalRoyo, Alberto
TítuloMistúra [Grabación sonora] : música para guitarra : cuatro autores contemporáneos aragoneses / Alberto Royo
PublicaciónZaragoza : Delicias Discográficas, D.L. 2001
Descripción física1 disco (CD-DA)+1 folleto ([8] p. )
ContieneGiocco / Víctor C. Rebullida. Boira / Pilar Espallargas. Evocaciones / Antón García Abril. Ruta Mandelbrot I / Carlos Satué
Participantes o intérpretesAlberto Royo
N. área desc. fis.Folleto informativo con datos de los compositores y del intérprete
Encabez. materiaGuitarra
980017. Z 2316-2001 852. 40 M-BN BNMADRID DD00274908 Dc/67098 MU SALA_BARBI


lunes, 13 de mayo de 2013

"Adelita" (mazruka). Francisco Tárrega.






Nacido en Villareal (Castellón) en 1852 y fallecido en Barcelona en 1909 (el mismo año que Isaac Albéniz, con quien parece llegó a compratir escenario, ingresó en 1874 en el Conservatorio de Madrid, donde estudió composición con Emilio Arrieta (el compositor de la ópera y zarzuela “Marina”). Hacia 1870, repartía su actividad entre la enseñanza de la guitarra (alumnos suyos fueron Emilio Pujol y Miguel Llobet) y los conciertos (no sólo en España, sino también, en el extranjero, por ejemplo en París- donde conoció a Saint Säents-  o Londres).

Su obra para guitarra tiene una variedad mayor de lo que a veces se sugiere, desde obras tan conocidas como el “Capricho árabe” o el trémolo “Recuerdos de La Alambra” (dentro del movimiento alhambrista -música inspirada por la Alambra granadina-), pasando por las danzas galantes (polkas, gavotas, mazurcas -como Adelita- y valses) y multitud de piezas “de salón”), las “paráfrasis” sobre temas operísticos tan propias de la época romántica “a lo Liszt” o la adaptación de obras de Beethoven, Mendelshonn, Chopin... hasta la música de cariz nacionalista.  Para el guitarrista, compositor y musicólogo italiano Angelo Gilardino, sus nueve preludios contienen “el más profundo pensamiento musical de forma concertada de Tárrega de forma concentrada”.

Según explica José Miguel Moreno, Tárrega, al contrario que Fernando Sor, era un hombre de carácter introvertido, más dado a las recitales íntimos que al gran público. Se cuenta que se encerraba en un cuarto con un grupo muy reducido de amigos, alumnos o allegados ante los que interpretaba e improvisaba durante horas. Es allí dónde, por lo visto, Tárrega daba lo mejor de sí mismo sumiendo a los asistentes en un especie de éxtasis musical de un exacerbado romanticismo.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Scarlatti: Sonata K 208





Domenico Scarlatti (1685-1757) nació en Nápoles en 1685, hijo de otro músico, Alessandro Scarlatti, su primer profesor. Durante su carrera trabajó en distintos puntos de Europa: fue segundo organista en la Real Capilla Musical de Nápoles, componiendo óperas como su padre, trabajó en Roma para el teatro privado de María Casimira de Polonia, también estuvo en Londres; en 1721 empieza a tener importancia como autor de obras para clave, y fue maestro de capilla de la corte portuguesa de Juan V, dando clases a la hija de este, la princesa María Bárbara de Braganza, futura reina de España. Compone gran número de sonatas y multitud de ejercicios para su alumna.

En 1728 María Bárbara de Braganza se casa con Fernando VI de España y Domenico pasa a trabajar en la corte española, como parte del séquito de la novia. La corte se establecerá en el Real Alcázar de Sevilla, y Scarlatti siguió siendo profesor de Bárbara y su esposo. Viajaba junto a ellos por las sierras andaluzas, lo que propiciará que el músico conozca la música popular de Andalucía.

En 1733 la corte se establece en Madrid y Domenico Scarlatti permanecerá en España durante veintiocho años.

Compuso cerca de 500 sonatas presentadas por parejas: sonatas complementarias (llamadas así por afinidad de estilo o tratamiento armónico) y sonatas contrastantes (compuestas de un movimiento rápido y otro más lento, o viceversa).

Sus años en España influyeron en su obra, sobre todo la música popular: en algunas sonatas se puede observar cómo el ritmo sugiere el taconeo de un bailarín, o notas repetidas con rapidez, como toques de castañuelas, la utilización de la cadencia frigia (variante de la semicadencia de dominante), típica de la música andaluza, etc.

martes, 16 de abril de 2013

Nocturno de Johann Kaspar Mertz



Hermosísimo nocturno de Johann Kaspar Mertz, guitarrista-compositor austríaco del siglo XIX, de estilo plenamente romántico, según el modelo pianístico de Chopin, Mendelssohn, Schumann o Liszt.

El nocturno, pieza musical de carácter intimista, inspirada como era habitual durante la época romántica por la noche y todo lo referente a e lla, nació como obra pianística, siendo su primer autor importante John Field. Sin embargo, el compositor que la perfeccionó hasta alcanzar su máximo nivel artístico fue Fréderic Chopin.


miércoles, 10 de abril de 2013

Platero y yo




Eduardo Sáinz de la Maza. Platero y yo (Juan Ramón Jiménez). 

Paseo.

Por los hondos caminos del estío, colgados de tiernas madreselvas, ¡cuán dulcemente vamos! Yo leo, o canto, o digo versos al cielo. Platero mordisquea la hierba escasa de los vallados en sombra, la flor empolvada de las malvas, las vinagreras amarillas. Está parado más tiempo que andando. Yo lo dejo..

El cielo azul, azul, azul, asaeteado de mis ojos en arrobamiento, se levanta, sobre los almendros cargados, a sus últimas glorias. Todo el campo, silencioso y ardiente, brilla. En el río, una velita blanca se eterniza, sin viento. Hacia los montes la compacta humareda de un incendio hincha sus redondas nubes negras.

Pero nuestro caminar es bien corto. Es como un día suave e indefenso, en medio de la vida múltiple. ¡Ni la apoteosis del cielo, ni el ultramar a que va el río, ni siquiera la tragedia de las llamas.

Cuando, entre un olor a naranjas, se oye el hierro alegre y fresco de la noria, Platero rebuzna y retoza alegremente. ¡Qué sencillo placer diario! Ya en la alberca, yo lleno mi vaso y bebo aquella nieve líquida. Platero sume en el agua umbría su boca, y bebotea, aquí y allá, en lo más limpio, avaramente...

martes, 2 de abril de 2013

Crítica discográfica. Danseuse dans Grenade. Sanja Plhol. CD de IBS Classical.



Después de Soirée dans Grenade, IBS Classical continúa la serie Dans Grenade (dedicada al repertorio de música española o relacionada con España y registrado en lugares emblemáticos de la ciudad de Granada) con la grabación, en el Auditorio Manuel de Falla, el entorno de la Alhambra y el Palacio de Carlos V, de Danseuse dans Grenade, de Sanja Plhol. El leitmotiv del disco, la danza, se estiliza o se agudiza en función de las diferentes obras, que abarcan una amplia extensión temporal, desde el Siglo de Oro hasta nuestros días, desde Luys de Narváez hasta Angelo Gilardino. 

Cada vez más, tiendo a valorar interpretaciones distantes de mi propio criterio y gusto desde una premisa que aprendí con el guitarrista catalán Álex Garrobé: un intérprete siempre debe defender su interpretación. He podido comprobar que los grandes intérpretes son precisamente aquellos cuya lectura de la música se percibe coherente, encaje o no dentro de los parámetros que cada uno podemos tener en relación con esta apasionante asunto de la interpretación.

Cuando uno, por lo tanto, se dispone a aportar su opinión sobre una grabación o un concierto, especialmente si se han llevado a cabo con un instrumento del que también es intérprete, debe dejar a un lado tanto la visión particular que pueda tener sobre las obras grabadas como las interpretaciones de referencia que forman parte de su bagaje cultural. Es ahí, en ese lugar intermedio y virgen, donde puede y debe situarse para poder hacer una crítica, siempre injusta por indefectiblemente subjetiva.

Hemos escuchado la música de Narváez con gozo en la vihuela y con satisfacción en la guitarra (en ocasiones, también al revés) en manos más experimentadas que las de la joven Sanja Plohl. Pero esta falta de experiencia (que sólo se cura con los años) otorga, a modo de indemnización, una frescura que supone en las piezas de Narváez varios aciertos: una excelente y muy escolástica (pero reconfortante) claridad contrapuntística y un empuje que, si bien propicia algunas extrañas acentuaciones, equilibra una ejecución sin afectación y desde luego convincente.

Manuel M. Ponce es, sin duda, uno de los nombres importantes en la composición para nuestro instrumento. De su extensa obra, las Variaciones sobre la Folía son una de las más redondas. Monumental en extensión y ambiciosa en concepto, fue escrita a petición de Segovia, de quien Ponce decía, tras el debut de aquel en México, el 6 de mayo de 1923 : oír las notas de la guitarra tocada por Andrés Segovia es experimentar una sensación de intimidad y bienestar hogareño; es evocar remotas y suaves emociones envueltas en el misterioso encanto de las cosas pretéritas; es abrir el espíritu al ensueño y vivir unos momentos deliciosos en un ambiente de arte puro, que el gran artista español sabe crear.

Desde la introspección inicial del tema de la Folía, sobrio y concentrado, Sanja Plohl nos hace de Cicerone a lo largo del viaje propuesto por Ponce a través de una serie de variaciones, con el mérito innegable de mantener en esencia el hilo conductor y, al mismo tiempo, dar a cada variación personalidad propia. Con un excelente sentido rítmico (casi podríamos hablar de sentido del “swing” en alguna de las variaciones), una técnica solvente y quizás con la única pega de una cierta rigidez en momentos muy puntuales, la joven guitarrista demuestra que es capaz de afrontar sin complejos una obra de tal envergadura acometiendo todas las dificultades que encierra: trémolo, rasgueados, acordes repetidos, armónicos…es decir, todo cuanto Segovia había solicitado al compositor mexicano. En efecto, en una carta escrita posiblemente en diciembre de 1929, el ilustre linarense decía:
Quiero que me hagas unas variaciones brillantes sobre el tema de las Folías de España, en Re menor, y cuya copia del manuscrito de Berlín te envío. En un estilo que linde entre el clasicismo italiano del XVIII y los albores del romanticismo alemán. Esto te lo pido de rodillas… Si tú no la quieres firmar se las adjudicaremos a Giuliani, de quien hay muchas cosas por descubrir, y de quien acaban de darme un manuscrito en Moscou. Quiero que esta obra sea la mejor pieza de esa época, el pendant de las de Corelli para violín sobre el mismo tema. Ve haciendo variaciones y mándamelas, y procura que contengan todos los recursos técnicos de la guitarra, por ejemplo variaciones en acordes simultáneos de tres notas, en octavas, en arpegios, sucesiones rápidas que asciendan hasta el Sib sobreagudo y que expiren en el Re grave, enlace de voces en nobles movimientos polifónicos, notas repetidas, un mayor cantabile que realce la belleza del tema, entrevisto a través del enredo ingenioso de la variación, y volver a él, para concluir con grandes acordes, después de derrochar toda la noble astucia musical de que tú eres capaz, para distraer al que oye, ¡de la proximidad definitiva del tema…! En todo doce o catorce variaciones, obra de toda una parte del programa, que no se hará larga, por el contraste de cada variación con la que la precede y la sigue.
Finalmente no fueron doce o catorce sino veinte las variaciones, coronadas por una magnífica fuga, pura arquitectura que se muestra en toda su grandiosidad bajo el tamiz de la eslovena. Suerte que Segovia, que pidió a Ponce, en otra carta, esta vez del 22 de diciembre, un final corto y brillante, para tocarlo cuando esté ante un público menos elevado que el de capitales como Berlín, Londres o París, dejó la decisión final al parecer del compositor y quedó cautivado con la Fuga que éste le envió, pues quedaba perfectamente en la guitarra sin necesidad de cambiar ni una sola nota.

La delgada línea entre lo culto y lo popular es un lugar común en el repertorio para nuestro instrumento. La música de Regino Sáinz de la Maza, esencialmente andaluza, participa de este lugar común por derecho propio y con plena consciencia. De las piezas breves que Regino dedicó a la guitarra, se han seleccionado para este disco dos de las más conocidas. ElZapateado, quizás la más acertada, tiene un encanto especial, brillante y albeniciana en su inicio y su final y refinadamente lírica en su sección central, algo rápida y menos contrastante de lo deseable en la versión de Sanja Plohl, pero rica en matices pese a todo. La petenera, por su parte, suena entre las cuerdas de Sanja sombría, nostálgica, llanto del pueblo, quejío del que se sufre…

Cierra el disco la Sonata del Guadalquivir (2004) de Angelo Gilardino, que demuestra que no sólo quien no ha nacido en nuestro país puede entender igual o mejor que los autóctonos la idiosincrasia cultural española, sino que precisamente la perspectiva que da la distancia suele ser útil para tal menester. Así, los mejores hispanistas suelen ser foráneos y Gilardino, con, eso sí, una estrecha relación profesional y personal con nuestro país, no es una excepción. Expone Javier Suárez-Pajares en el prefacio a la edición de la Sonata de la Editorial Bèrben (titulado La veta hispana de Angelo Gilardino) que el autor representa el caso de un hispanista integral que se ha preocupado tanto por los ámbitos de la historia como por los de la creación. Entre el modernismo y la espiritualidad, la Sonata se inspira, en su segundo movimiento (Leyendas), en las notas del villancico anónimo del Cancionero de Palacioque comienza así: Tres morillas me enamoran en Jaén, Aixa, Fátima y Marién, mientras guarda las formalidades para primero (Memorias, en forma sonata) y tercero (Lejanías, un rondó).

En definitiva, una interpretación tan seria como lozana, tan honda como definida y una grabación más que estimable esta Danseuse dans Grenade que mantiene el nivel de calidad y rigor comenzado por la Soirèe y que merece un justo reconocimiento.

Alberto Royo.
Publicado en Artepulsado.

domingo, 24 de marzo de 2013

Weiss: Preludio para laúd



Boucher: Desnudo en reposo: retrato de Mademoiselle Louise O´Murphy (1751).



Estricto contemporáneo de Bach, Sylvus Leopold Weiss (1686-1750) fue un virtuoso del láud y autor de una música deliciosa, refinada y tremendamente expresiva, recogida muy especialmente en el manuscrito de la Bilioteca Británica y el de la Sächsisches Landesbilbiothek de Dresde. Aquí dejo mi versión del Preludio de la Suite nº 2 en Re Mayor: