jueves, 28 de abril de 2016

Ya está publicado "El valor cultural de la música.Punto de partida para el estudio del patrimonio musical"




Ya está publicado el libro colectivo El valor cultural de la música. Punto de partida para el estudio del patrimonio musical, fruto de la actividad investigadora desarrollada en el marco del proyecto La protección de la música como bien cultural. Un estudio multidisciplinar, que ha sido financiado con las ayudas a proyectos de I+D de la Generalitat Valenciana y trata de mostrar las singularidades del patrimonio musical como parte del patrimonio histórico-cultural. Las diferentes aportaciones proceden de musicólogos, docentes, historiadores, gestores culturales... mi modesta colaboración lleva por título La guitarra y el repertorio olvidado. Defectos que debieran ser virtudes. Tiene los siguientes apartados:

1. Conquistar sin riesgo es triunfar sin gloria.
2. La controversia entre lo culto y lo popular. 
3. Toda comparación es odiosa. Nombres ilustres que han ensombrecido a otros.

En este enlace se puede leer el índice general y la introducción: Las singularidades de la música como patrimonio cultural, por la editora REYES MARZAL RAGA. El libro puede adquirirse aquí.


jueves, 31 de marzo de 2016

El valor cultural de la música. Punto de partida para el estudio del patrimonio musical


Ya está casi a punto la publicación El valor cultural de la música, en la que he colaborado con una sencilla reflexión sobre el repertorio guitarrístico olvidado. 

miércoles, 23 de marzo de 2016

Mapas sonoros o la bella utilidad de la música


Así como Manuel de Falla creía en la "bella utilidad de la música desde un punto de vista social", en la necesidad de pensarla, no "de manera egoísta, para sí", sino "para los demás", la iniciativa del Centro de Música Contemporánea Garaikideak y del Museo de la Universidad de Navarra, cimentada en la osadía de compositores como Yolanda Campos y Joseba Torres y en la decidida apuesta cultural de Carlos Bernar, responsable del Departamento de Artes Escénicas del Museo, deben ser motivo de reflexión y ejemplo.

Precisamente en estos tiempos en los que se nos impone la inmediatez, la rentabilidad y la búsqueda del rendimiento cuantificable, debemos defender convencidos que la cultura, el arte, la música son esenciales para el enriquecimiento (inmaterial) de nuestra sociedad. Ya dijo Cervantes sobre la música que "compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu".

Finalizada la segunda edición del ciclo Cartografías de la Música, aplaudo el objetivo planteado por Joseba Torre de partir "de nuestros maestros, nuestra cultura", relacionarlos "con su entorno", profundizar "en los mapas sonoros del siglo XX" y adentrarnos "en territorios inexplorados". Según Joseba, esta edición nació con "voluntad de diálogo" y de "transversalidad". Ese afán de diálogo, en un momento en el que estamos demasiado acostumbrados al ruido y la algarabía, en el que hay tertulias que parecen batallas más que conversaciones, entrevistas enfocadas como juicios sumarísimos y apenas tenemos tiempo para la reflexión y la calma, es algo tan valioso que no podemos dejar de ponderarlo. El diálogo entre los autores del pasado y del presente, entre las distintas artes, entre lo auditivo y lo visual es el que ha dado origen a estos mapas sonoros en los que tuve el inmenso placer de participar con un monográfico dedicado a Bach e interpretado en la guitarra (páginas extraordinarias compuestas para el laúd barroco, el violín o el chelo que no pierden grandeza al ser trasladas a la intimidad de las seis cuerdas), en la Sala Jorge Oteiza, justo delante de la maravilla en piedra caliza que el genial artista vasco dedicó a Bach, tan atemporal como Oteiza, en un ambiente sugestivo, mágico, casi sobrecogedor. Una obra, este Homenaje a Bach, que María Josefa Huarte trajo desde su casa hasta el Museo y que, como ella misma afirmó, "ahora aquí tiene vida gracias a mi trabajo". Y es que la música solo vive cuando se interpreta, el arte cuando se contempla, la cultura cuando se disfruta. Oteiza dijo de la música que no se escucha, sino que " se ve". Stravinsky advirtió que no bastaba con oír la música, que también había que "verla". Al igual que Falla sintetizó tradición y vanguardia, partiendo de un profundo conocimiento del pasado para trascenderlo y abrir paso a la modernidad, en una capacidad innovadora bien entendida y no con la superficialidad con que hoy se comercializa, son vitales estos puentes entre lo más lejano y lo más cercano, entre el artista y el auditorio, entre la cultura y la sociedad... y creo, además, que la evolución del concierto público debe seguir estas directrices tan acertadamente dibujadas por el Museo de la Universidad de Navarra y Garaikideak, con aspiración de servicio social y fuertemente asentadas en el trabajo bien pensado, bien planteado y bien realizado, que es la única vía que lleva a lo verdaderamente creativo, novedoso, original y apasionante. A ello debemos comprometernos todos: gestores públicos y privados, compositores, intérpretes, musicólogos. El reto es tan dificultoso como emocionante.



En memoria de las víctimas del atentado de Bruselas.

viernes, 11 de marzo de 2016

In memoriam. 11M


Esta tarde y mañana, a partir de las seis de la tarde, interpretaré a Bach en la Sala Oteiza del Museo de Navarra, donde se encuentra la obra que Oteiza le dedicó. Pensaba hacerlo en homenaje a Harnoncourt, a Bach y a Oteiza, pero quiero hacerlo extensivo a la memoria de las víctimas del 11M.

lunes, 7 de marzo de 2016

A Bach, Harnoncourt y Oteiza. Mapas sonoros en el Museo de Navarra


Llegó la semana de mi colaboración con Garaikideak dentro del ciclo Mapas sonoros. Este viernes y también el sábado ofreceré un monográfico sobre Bach, en la semana en la que lamentamos el fallecimiento de uno de los que mejor lo entendieron e interpretaron: Nikolaus Harnoncourt. En recuerdo de Harnoncourt, el incansable investigador del "sonido auténtico", del irrepetible Juan Sebastián Bach y del genial Oteiza, pondré los cinco sentidos en honrar su memoria buscando el sonido adecuado para cada instante, en una situación de respeto y admiración a los grandes nombres del pasado, pues tocaré precisamente en el lugar en el que se encuentra la obra que Oteiza dedicó al compositor de Eisenach.

Según Joseba Torre, compositor y coordinador del ciclo, "esta segunda edición de Cartografías nace con ansias de libertad y eclecticismo. Parte de nuestros maestros, nuestra cultura, los relaciona con su entorno, profundiza en los mapas sonoros del siglo XX y se adentra en territorios inexplorados propuestos por las nuevas generaciones. Porque nace de la voluntad de diálogo entre autores del siglo XX y contemporáneos con una creación artística arraigada en la tradición y una reflexión teórica nacida de la comunidad académica. Es por ello que esta edición de Cartografías tiene un triple objetivo: rendir homenaje a nuestros artistas internacionales y a los creadores y agrupaciones locales de mayor prestigio; recorrer los territorios artísticos que acompañaron la eclosión pictórica de las vanguardias del siglo XX, donde el permanente ensayo e investigación de nuevas formas nunca olvidó la referencia a sus orígenes; así como ofrecer un foro de reflexión y ensayo para las nuevas generaciones en busca de propuestas artísticas de todo tipo. Libertad, eclecticismo, territorios inexplorados, universo, tradición, siglo XX, actualidad, re- flexión..., palabras citadas que encierran toda una declaración de intenciones resumidas en una sola: transversalidad".

Aquí, el programa, en el que está incluido este preludio BWV 1007 perteneciente a la primera de las suites para chelo.


La música no se oye; se ve
Jorge Oteiza.


martes, 2 de febrero de 2016

La guitarra y el repertorio olvidado. Defectos que debieran ser virtudes


La editorial Aranzadi publicará mi articulito La guitarra y el repertorio olvidado. Defectos que debieran ser virtudes, que será incluido dentro de un libro colectivo cuyo título genérico es: El valor cultural de la música. Punto de partida para el estudio del patrimonio musical. La obra está dividida en catorce apartados, "dedicando los siete primeros a mostrar las experiencias y necesidades que distintos especialistas han detectado desde sus correspondientes ámbitos profesionales (musicólogos, profesores de conservatorio, economistas, historiadores …), a partir de las cuales en los apartados siguientes se reflexiona sobre las singularidades y deficiencias del marco jurídico que regula este tipo de patrimonio". Mi participación consiste en unos apuntes sobre las peculiaridades del repertorio guitarrístico que de alguna forma insinúan el objeto de mi tesis doctoral, todavía en un estadio preliminar.


martes, 12 de enero de 2016

Mapas sonoros. Homenaje a Bach en la Sala Oteiza del MUN


Me alegra mucho anunciar esta primera (espero que de muchas) colaboración con el Grupo de Música Contemporánea Garaikideak.

Es un proyecto francamente atractivo. En la propia página de Garaikideak podemos leer esta descripción:

"MAPAS SONOROS es una propuesta musical para el ciclo Cartografías, organizado por el Museo Universidad de Navarra, que tendrá lugar a lo largo de los días 11 y 12 de marzo. En las diversas salas expositivas del MUN se podrán escuchar breves lecturas musicales a cargo de varias formaciones de Garaikideak Ensemble.

El recorrido musical, que abarca desde el barroco hasta obras de reciente creación, permite experimentar cuatro propuestas diferentes articuladas sobre distintos lenguajes artísticos.

Obras sonoras atemporales que nos permiten conformar un mapa auditivo, un itinerario de sucesos sonoros que recorren el interior del museo, confluyendo con otras disciplinas artísticas y convirtiéndose así, en un mapa interactivo multidisciplinar".

Mi participación tendrá lugar en la Sala Oteiza, dedicada a un artista cuyo trabajo admiro y que homenajeó en una de sus obras a Bach. Por eso pensé que lo ideal era rendir tributo a uno y a otro, aunando la atemporalidad de Bach y la contemporaneidad de Oteiza, quien dijo en cierta ocasión: "La música no se oye; se ve". La dirección artística es de la compositora y coordinadora de Garaikideak Yolanda Campos. Este es el programa que interpretaré los días 11 y 12 de marzo:

SALA 2

MAPA SONORO 2

Programa:

Monográfico: Johann Sebastian Bach
- Preludio BWV 998
- Preludio BWV 1007
- Andante BWV 1003
- Air on G string (de la Suite Orquestal N º 3 en re mayor, BWV 1068)
- Jesu, Joy of Man´s Desiring (de la Cantata Herz und Mund und Tat und Leben BWV 147)

Intérprete: Alberto Royo (guitarra solista)


Más información, aquí.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Instantáneas de un viaje al Parnaso.



Las musas dejaron por una noche el Parnaso y acudieron a La Campana de los Perdidos. En las imágenes, dos momentos de una velada estupenda en la que espero que el público disfrutara, al menos, la mitad de lo que disfruté yo compartiendo y reivindicando el arte, la música, la literatura...reivindicando aquello que quieren hacernos creer que no importa, que molesta, que estorba. Malos tiempos para la lírica. Pero seguiremos cabalgando mientras nos dejen. E incluso si no nos dejan. 

martes, 21 de octubre de 2014

Seamos extemporáneos. Viajemos al Parnaso.

 

El sábado 8 de noviembre, a las 22:30, volveré a tocar en La Campana de los Perdidos, un lugar emblemático y especial al que regreso con ilusión bastantes años después de mi última actuación. Haremos un recorrido por músicas antiguas y algunas modernas, escritas para instrumentos conocidos, como nuestra guitarra, y no tanto, como la vihuela, la guitarra de cinco órdenes o el laúd, músicas olvidadas, músicas populares pero no comerciales, músicas cultas con aspiración culta, músicas cultas de origen popular, músicas populares que se convirtieron en cultas... todas ellas con vinculaciones literarias: Cervantes, Góngora, Shakesperare, Miguel Hernández...nos entretendremos en cada uno de los autores lo más que podamos para degustar lo que no puede ser vendido, lo que hoy se tacha de inútil, aquello de cuya belleza no se puede hacer negocio. Leeremos, interpretaremos, escucharemos y nos deleitaremos con el arte por el simple hecho de disfrutar de él. Seremos absolutamente extemporáneos.

A todo el que quiera ir en contra de nuestro Zetigeist, le animo a que se pase por La Campana de los Perdidos el 8 de noviembre, a partir de las 21 horas. Allí nos veremos y viajaremos juntos al Parnaso.



Corrían los primeros años del siglo XVI, la otra orilla del río Huerva -en el paso más cercano a la iglesia de San Miguel de los Navarros- estaba surcada por malezas insondables, cañaverales el doble de altos que la estatura humana y un sinfín de sendas laberínticas que ocupaban hasta gran distancia aquel barrio que el pueblo llamó Montemolín.
En esta época muchos trabajadores, con el fin de allegar unos recursos extras para el sustento familiar, acostumbraban a salir temprano de la ciudad y, tras pasar la jornada cortando leña, la acarreaban al anochecer para venderla en la plaza de San Miguel. A bastantes de estos trabajadores les solía ocurrir, sobre todo en los duros días invernales y debido en la mayoría de los casos a las densas nieblas que se formaban debido a la proximidad del cauce fluvial, el que no hallasen el camino de vuelta a la ciudad y les sorprendiese la fría y lóbrega noche en un intento desesperado por encontrar dicho camino de vuelta, teniendo que pasar la gélida noche como buenamente el más puro instinto de supervivencia les asistía.
Fue en uno de aquellos gélidos inviernos, concretamente el de enero de 1529, especialmente crudo con lluvias torrenciales que anegaron los alrededores del río Huerva dejando casi imposible el paso por determinados puntos. Un labrador se presentó en la iglesia de San Miguel en una de esas madrugadas dando la terrible noticia de haber encontrado los cadáveres de dos mujeres a la orilla del río. Abrazados y rígidos por el frío reinante encontraron los dos cuerpos inertes...y al parecer no fueron esas dos mujeres las únicas que pagaron con su vida el no haber podido encontrar el camino de regreso a la ciudad.
El ilustre clero de San Miguel, a tenor de los funestos sucesos, tuvo a bien colocar una gran lámpara en lo alto del campanario que, ayudada por espejos, hiciera las veces de faro sirviendo su luz como punto de referencia en la campiña. El zaragozano viento de todos conocido y que arrecia con inusitada fuerza en los días tormentosos arrancó el singular "faro" en una tarde aciaga en la que perecieron varias personas por el desbordamiento del río, unas por querer salvarse de la riada y otras por intentar salvar a familiares o vecinos suyos.
Consternada la ciudad por los desastres producidos por la tormenta, sobre todo los vecinos y parroquianos de la iglesia de San Miguel, resolvieron solicitar del "Jurado en Cap" - lo que hoy es el ayuntamiento - que una de las campanas de la torre de dicha iglesia se tocara de media en media hora desde el crepúsculo hasta las doce de la noche. La ciudad resolvió favorablemente la petición y determinó que el campanero tuviese una habitación en la misma torre o junto a ella haciendo repicar la campana de media en media hora desde el anochecer hasta la media noche y poniendo otra luz en un punto más elevado y seguro de la mencionada torre.
Dos siglos más tarde, cuando se despejó de malezas y árboles la zona, se suprimió la luz y la campana, ya denominada por todos como campana de los perdidos, siguió tocando desde las nueve de la noche en otoño e invierno y a partir de las diez de la noche el resto del año pero de hora en hora. Un genuino faro sonoro.
Solamente dejó de tocar la campana de los perdidos en la época de los sitios de Zaragoza aunque superados estos volvió a seguir tocando aunque ya no hiciese falta pues la campiña, otrora selvática, era un enjambre ya de caminos, grandes avenidas y buenas carreteras. La insigne iglesia de San Miguel tuvo a bien mantener la tradición y perseveró en la costumbre hasta bien mediado el siglo XX. Por causas desconocidas dejó de tocar pero a finales del siglo apareció en la prensa local que se había decidido mantener la tradición y seguir tocando, como hace hasta la fecha, las treinta y tres acompasadas campanadas de ritual , obviamente de manera simbólica.
Esta campana y su tocar al caer la tarde hizo que a los que vagaban por la ciudad mientras tocaba les cayera el apodo de "perdidos".

martes, 14 de octubre de 2014

Lantarurú. La belleza de lo sencillo.


"(La guitarra) ni es perfecta ni imperfecta sino como tú la hizieres, pues la falta o perfección está en quien la tañe y no en ella, pueso yo he visto en una cuerda sola y sin trastes hazer muchas habilidades, que en otros eran menester los registros de un órgano, por lo cual cada uno ha de hazer a la guitarra buena, o mala, pues es como una dama, en quien no cabe el melindre de mírame y no me toques.”
 
Gaspar Sanz. Instrucción de música sobre la guitarra española y método de sus primeros rudimentos, hasta tañerla con destreza. Con dos laberintos ingeniosos, variedad de sones, y dances de rasgueado y punteado, al estilo español, italiano, francés e inglés, Zaragoza, Herederos de Diego Dormer, 1674.

 

viernes, 11 de julio de 2014

Weiss.

 
Sensualidad, finura, exquisitez. La música de Sylvius Leopold Weiss es de una enorme calidad, pese a que ser contemporáneo de Bach no le haya favorecido y su música parezca no ser tan valorada como la del genio de Eisenach. Aquí dejo la sarabande de su segunda suite para laúd.

miércoles, 18 de junio de 2014

Dowland y la melancolía.


"Melancolía".

Los antiguos creían que el temperamento de las personas dependía de las secreciones, o sea, de los humores segregados por el organismo, de los cuales cada persona tenía uno predominante. Así, aquellos en los que predominaba la bilis negra, que los griegos llamaban melán kholé, eran propensos a la depresión, un estado de ánimo que se llamó melancolía o humor melancólico.

El vocablo griego kholé "bilis" está presente en nuestro idioma en algunas palabras del lenguaje médico, tales como colecistitis y coledoco. Y la palabra mela "negro/a" en tecnicismos médicos como melanina, melanoma o melanuria.

Uno de mi autores favoritos es el inglés John Dowland (1562-1626). Su obra no es extensa pero sí de una gran calidad. La melancolía y el dolor eran lugares comunes en el período isabelino, en las expresiones artísticas del momento. Igualmente, esta temática esta más que presente en la mayoría de la obra de Dowland, no en vano dio a una de sus pavanas el título de “Semper Dowland, Semper Dolens” y firmó personalmente: “Jo: dolandi de lacrimae”.  

En la grabación, la pieza titulada "Mellancholy Galliard".
 
 
Melancolía. 1801. Constanze Marie Charpentier.
Óleo sobre lienzo.
Museo di Picardio, Amiens.
 

lunes, 9 de junio de 2014

Pavana. Francisco Tárrega.

 
Una grabación de las primeras que hice para la revista Acordes: el preludio "Lágrima" de Francisco Tárrega, en un estilo a medio camino entre la música de salón y las piezas íntimas del Romanticismo. Una sencilla pero mágica música que probablemente el maestro interpretara en aquellas exclusivas reuniones-concierto que convocaban en casa de Tárrega a un selecto grupo de alumnos, amigos y admiradores, en un ambiente casi místico y de reverencia a uno de los nombres ilustres de la historia de nuestro instrumento.
 

jueves, 24 de abril de 2014

Entrevista y fragmento de la Fantasía VII de John Dowland (Variete of Lute Lessons. Londres, 1610)

 
Aquí dejo el vídeo de la entrevista de María Sisniega en el programa cultural "Entérate" de Navarra Televisión a raíz del concierto ofrecido en septiembre en CIVICAN. Música: John Dowland Fantasía VII (Variete of Lute Lessons. Londres, 1610). A partir del minuto 12:54.

lunes, 14 de abril de 2014

Evocación nº 3 de Alberto Royo.

Uno de mis escasos "picoteos" en la composición musical. La Evocación nº 3 pertenece a una de las dos series de piezas cortas de carácter didáctico que escribí para la práctica de los arpegios.

Se puede escuchar aquí.

miércoles, 26 de marzo de 2014

El herrero armonioso.

  
Cuenta la leyenda que una tormenta sorprendió al bueno de Haendel en Cannons, donde se encontraba trabajando para el duque de Chandos. Ante el diluvio, se refugió en una herrería, en la que permaneció hasta que amainó la tormenta, mientras escuchaba al herrero silbar una melodía al ritmo de los golpes del martillo contra el yunque. Aprovechó esta melodía para componer sus variaciones “The Harmonious Blacksmith” e incluirlas en la Suite No.5 in E major, HMV 430 para clave. Este mismo tema lo empleó un siglo más tarde el guitarrista y compositor Mauro Giuliani para otra serie de variaciones, las op. 107. Tengo especial cariño a esta obra, pues la toqué en el Concurso Juventudes Musicales, para cuya final me clasifiqué, hace ya unos "pocos" años. Fue en Granada y la fase final se emitió por Radio Clásica de R.N.E.
Aquí dejo mi interpretación del tema según Giuliani y las variaciones originales de Haendel (minuto 8:18) en una de mis versiones preferidas, al piano y por Alicia de Larrocha. Una auténtica preciosidad. Y como el blog es mío, me pongo a compartir cartel con mi admirada Alicia.
 
 

 
 

domingo, 9 de febrero de 2014

El Himalaya de la música.

 
Retrato de Bach. Elias Gittlob Haussnnn. Leipzig, Stadtgeschichtl. Mus.
 
Andrés Segovia afirmó: “Bach es el Himalaya de la música”. Pau Casals dijo: “Primero está Bach…y luego todos los otros”.
 
Original para violín, este andante constituye el tercer movimiento de su segunda sonata (BWV 1003), que Bach compuso cuando era maestro de capilla en Köthen, en la misma época en la que escribió los Conciertos de Brandemburgo o las suites para chelo. En mi opinión, este es uno de los momentos más conmovedores de la obra de Bach. Aquí, una “grabación de juventud” de este hermosísimo andante.
 
 

viernes, 24 de enero de 2014

Telemann

 
A ver quién es capaz de discutir la belleza de las fantasías de Telemann para violín solo. Publicadas en Hamburgo en 1735, aquí dejo una versión para guitarra de la primera de ella, escrita originalmente en Si bemol Mayor.

jueves, 23 de enero de 2014

Air on G string


Bach es siempre Bach. Aquí uno de sus greatest hits, la popular “Aria en sol”.